Sin internet

No hay duda que internet ha hecho nuestra vida más fácil; en la red lo encontramos todo, absolutamente todo. Ha simplificado mucho nuestras actividades, tenemos un sinfín de aplicaciones y herramientas para buscar, pedir y conocer lo que se pase por nuestras mentes ¿Pero si un día se apagara el internet y despareciera todo ese universo virtual?

Una pregunta ¿Qué tanto usas el internet o que tanto dependes de las apps del momento? Haz una lista de tres cosas que haces diariamente a través de internet, ahora ¿Cómo las harías sin ellas?

A través de internet nos enteramos qué pasa alrededor del mundo en cuestión de minutos, nos relacionamos con las personas de diferentes maneras, podemos saber que pasa en sus vidas a través de la redes, encontramos lo impensable, aprendemos desde técnicas de maquillaje, hasta cómo reparar el motor de un bote, recetas de cocina en 5 minutos, compramos los lentes de contacto desde la comodidad de la casa, encontramos las rutas para evitar el tráfico, el supermercado más cercano, el tutorial para usar algún aparato electrónico, en fin la lista es interminable ¿Pero cómo hacíamos todo esto antes?

No es solo pensar cómo eran las épocas pasadas, es pensar que en algún momento estos aparatos electrónicos nos falten o fallen. Pensemos un día sin ellos:

 Sin internet

 

MAPAS Y RUTAS

Los mapas y las brújulas han existido desde siempre, pero una mala interpretación o lectura nos pueden llevar a un destino diferente, como a Cristóbal Colón. Hay personas que no logran tener la habilidad de usar los mapas, pero tienen la habilidad de preguntar, “preguntando se llega a Roma”, con las indicaciones de los conocedores o residentes muy seguramente se llega al destino –perdiéndose también se conoce, si se pierden no se asusten, conozcan de una manera diferente- y no seas tímido, preguntando te ayudan.

QUEDARSE SIN GASOLINA EN LA MITAD DEL CAMINO

Supongamos que estamos en una de esas carreteras solitarias, y en medio de la nada nos quedamos sin gasolina. No sabemos a qué distancia está la próxima estación de servicio –en nuestro ejercicio dramático,  las apps de geolocalización desaparecen, no podemos pedir ayuda usando whatsapp o Facebook chat y ni modo de tomarnos una selfie con el de la gasolinera, nuestra aventura se quedaría en el anonimato.

Sin internet

 INVESTIGAR

Buscar no es tan sencillo, no hay palabras calves, ni se pueden buscar temas similares para llegar a lo que se está buscando, todo solía estar en el índice de los libros, el tema era ubicarlos. El inconveniente se presenta cuando de una edición a otra cambian algunos temas, como en la época de los 70 y 80 surgieron nuevas naciones, y en algunos países nuevos estados o departamentos.

La información se copia, no se imprime, por eso se escoge la más importante, no hay posibilidad de imprimir e improvisar en la presentación. La ventaja es que no está editada por cualquier persona que quiera jugar con las fuentes de consulta. Esta información solo se modifica en la medida que la empresa editorial saque una nueva edición. La información se complementa de diferentes fuentes, o sea no hay mil ventanas en el navegador abiertas, hay muchos libros encima de la mesa con diferentes marcas de lo que hay diferentes de los otros.

PAGOS

En nuestro ejercicio dramático, nos vamos a levantar con sobresalto porque olvidamos hacer el pago. Al día siguiente debemos interrumpir nuestros estrictos horarios o salir más temprano para hacerlo, no queremos que nos corten la luz, el agua o el cable. Llegamos a departir con los demás compañeros de fila, muy seguramente habrá alguno que nos quiera hablar del clima o el tráfico, algún otro nos querrá preguntar sobre los lentes de sol que llevamos puestos o los lentes de contacto de colores que tenemos “¿Si es fácil ponérselos?”. Finalmente llegamos a la ventanilla de pago, ojalá no hayamos olvidado la cuenta o el dinero, sino, hemos perdido todo este tiempo y muy seguramente cuando lleguemos a nuestros hogares estaremos viviendo como el hombre de la caverna, sin luz, sin agua y tratando de hacer fuego.

Ya no sabemos vivir sin internet, sin asistentes virtuales que nos recuerden que hacer, sin apps para conocer el amor, sin nuestro mercado en la puerta de la casa como por arte de magia. En un día sin internet muchos no tendríamos que ir a trabajar y quedarse en casa sería tan doloroso como un domingo de resaca.