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Se juega con texturas, sabores, aromas, colores, formas, recuerdos y experiencias. Todos tenemos un plato o receta favorita, sabores que nos despiertan la memoria –memoria gustativa-.

La vista es el primer sentido que se activa frente a un plato, debe ser agradable para el comensal, que tenga armonía, los colores darán un referente del sabor; el estímulo visual activa el apetito. Como en la mayoría de cosas en la vida “todo entra por los ojos”.
Cuando escogemos los alimentos los colores se relacionan con su frescura, esto se debe a que en la corteza cerebral, más específicamente en el área occipital, se desarrollan las funciones relacionadas con la interpretación de estímulos visuales, es decir que lo que percibimos a la vista se relaciona con información visual recibida en experiencias pasadas.

Muy pocos son lo que se arriesgan a probar algo que visualmente es poco atractivo, con la vista también se prueban los alimentos, luego con el paladar y finalmente con la lengua ¿o no se les ha hecho agua la boca al ver un plato o un postre frente a ustedes? 

Los colores interpretan sabores o sensaciones a la hora de comer, como el rojo remite a sabores más dulces así como también representa calor y energía.

 

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El azul es un color frio que ayuda para disminuir el estrés y promueve la relajación, los arándanos y algunas moras son de este color, los demás alimentos de este tono ayudan a mejorar la memoria y la concentración.

Los alimentos de color amarillo o naranja indican que son alimentos ricos en beta caroteno, vitamina C, potasio y ácido fólico, que ayudan a tener una buena visión, mantener la piel sana y tener un sistema inmunológico fuerte.

El color verde en los alimentos aporta luteína, potasio, vitaminas C y K, son antioxidantes y también ayudan a la buena visión.
Por su parte colores brillantes hacen referencia a bebidas más dulces, un té servido en un recipiente transparente sugiere que es una bebida fría; así como la forma o el color en la vajilla en que se sirvan, puede influir en la cantidad de alimentos que se consumen.
Comer es una experiencia deliciosa, despierta nuestros sentidos y propicia momentos para compartir.